¿QUÉ ES LA MEDITACIÓN?
medita
 HACIA EL CENTRO DE TU SER
OSHO (PAGINA 3 DE 3)

La meditación es FRIALDAD

Si recurres a los monjes católicos, jainistas o budistas, los notarás muy nerviosos. Tal vez no estén tan ner­viosos en sus monasterios pero, si los sacas al mundo, los notarás muy, muy nerviosos, porque a cada paso se topan con una tentación. Un hombre de meditación llega a un punto en que ya no tiene tentaciones. Trata de entenderlo. La tentación nunca proviene de afuera; es el deseo reprimido, la ener­gía reprimida, la ira reprimida, la se­xualidad reprimida, la avidez reprimi­da, lo que da origen a la tentación. La tentación surge de tu interior; no tiene nada que ver con cosas exteriores. No es que aparezca un diablo y te tiente; es tu propia mente reprimida que se vuelve maligna y ansía vengarse. Pa­ra controlar a esta mente, uno debe mantenerse tan frío e indiferente que la energía vital no pueda recorrer las extremidades ni el cuerpo. Si se per­mite la circulación de la energía, esas represiones aflorarán a la superficie. Por eso la gente aprende cómo mante­nerse insensible, cómo tocar a los otros y a pesar de ello no tocarlos, có­mo ver a la gente y al mismo tiempo no verla. La gente vive con clichés: "Hola, ¿cómo estás?" Nadie quiere decir nada con estas frases. Tienen la única finalidad de evitar el verdadero encuentro entre dos personas. Nadie mira al otro a los ojos, le toma las manos ni trata de sentir la energía del otro. La gente no se permite abrirse al otro. Muy asustada, la gente apenas se controla de alguna manera... Fríos y muertos, con camisa de fuerza.
Un hombre de meditación aprende a estar lleno de energía, a un nivel má­ximo, óptimo. Vive en la cima; hace de la cima su morada. Con seguridad, tiene su calidez, pero no es fervoroso; sólo muestra señales de vida. No es de temperamento caliente; es frío, pues no se deja llevar por sus deseos. Es tan feliz que ya no busca la felici­dad. Se siente tan cómodo, tan como en casa, que no va hacia ningún lado; no anda a las corridas ni persigue nada... Es insensible y frío. ( 28 )
el gran grimorio (pdf)

La meditación es UNIDAD

El sexo resulta tan atractivo porque permite que dos seres, durante un ins­tante, se transformen en uno. Pero, en ese momento, no tienes conciencia. Buscas lo inconsciente porque aspiras a la unidad. Pero, cuanto más lo bus­ques, tanto más pendiente estarás. En­tonces, no sentirás el éxtasis del sexo, pues el éxtasis surge de lo inconscien­te. Puedes dejar de lado la conciencia en un momento de pasión. La con­ciencia se pierde. Durante un breve instante, estás en un abismo, pero sin conciencia de ello. Pero, cuanto más lo buscas, tanto más se pierde. Final­mente, llega un momento en que, en situaciones sexuales, el momento de falta de conciencia ya no se produce. Se pierde el abismo, el éxtasis. Enton­ces, el acto sexual se transforma en al­go estúpido. Es sólo una liberación mecánica, sin que haya en él nada de espiritual.
Únicamente conocemos la unidad inconsciente; nunca hemos tenido ac­ceso a la unidad consciente. La medi­tación es unidad consciente; es decir, es el otro polo de la sexualidad. El se­xo está en un polo: el de la unidad in­consciente; la meditación está en el otro: el de la unidad consciente. La sexualidad está en lo más bajo de la escala de la unidad, mientras que la ­meditación está en lo más alto, en la cima de la escala de la unidad. La di­ferencia radica en el grado de con­ciencia.
La mentalidad occidental piensa actualmente en la meditación porque el sexo ha perdido su atractivo. Cada vez que una sociedad se vuelve per­misiva respecto del sexo, aparece la meditación, porque el sexo sin inhibi­ciones elimina la magia y el romanti­cismo de la sexualidad, anula su as­pecto espiritual. Ahí hay mucho sexo, con lo cual uno no puede seguir sin tener conciencia de ello. Una socie­dad reprimida sexualmente puede se­guir siendo erótica, pero una sociedad liberada, desinhibida, no puede con­servar para siempre su erotismo. Tie­ne que ser trascendida. Por lo tanto, si una sociedad es sexual, ha de seguirla la meditación. Para mí, una sociedad liberada en el terreno sexual es el pri­mer paso hacia la exploración y la búsqueda. ( 29 )
enciclopedia de Ocultismo I (ingles)
enciclopedia de Ocultismo II (ingles)

La meditación es RECREACIÓN

No estoy en contra del sexo, y no estoy diciendo que lo abandones. Es­toy pidiendo que lo entiendas, que medites acerca de este tema, y que no te quedes sólo haciendo el amor de manera inconsciente. Y eso hará de tu meditación la más grande de todas. Está más consciente, alerta, pendien­te, y observa lo que sucede realmente. Este momento de éxtasis, ¿se produce por medio del sexo o porque no hay más sexo durante un rato y el deseo ha desaparecido? Durante unas horas después de hacer el amor, no piensas en el sexo. De ahí la paz, la calma, la tranquilidad. Nuevamente surgirá el deseo y volverán las perturbaciones; nuevamente se producirá un distur­bio: el lago se agitará y hará olas.
Si uno medita acerca de su propia sexualidad, uno comienza a compren­der grandes secretos de la vida que allí se ocultan. La clave está en el se­xo. La sexualidad no sólo es la clave para la reproducción, sino también para volver a recrearse a uno mismo. No es sólo reproducción; es verdade­ra recreación.
La palabra "recreación" ha perdido su significado original. Ahora, "re­creación" alude a disfrutar unas vaca­ciones, a gozar jugando por ahí. Pero, de hecho, cada vez que juegas o estás de vacaciones, en ti se crea algo nue­vo. Es verdaderamente re-creación; es algo más que placer. Algo que en el trabajo y en el mundo cotidiano mue­re, aquí renace. Y el sexo se ha trans­formado en el acto más recreativo de la vida de la gente. Constituye su ac­to re-creativo. Pero, en un plano supe­rior, es realmente recreativo, y no só­lo placer. Guarda en sí grandes secre­tos, y el primero de ellos es (si medi­tas, lo descubrirás) que el placer se produce porque el sexo desaparece. Y, cuando estás viviendo ese momento de placer, también el tiempo desapa­rece (si meditas), la mente también desaparece. Y éstas son las caracterís­ticas de la meditación.
Mi opinión es que la primera vis­lumbre de meditación debe de haber aparecido en el mundo por medio del sexo; no hay otra posibilidad. La me­ditación debe de haber cobrado vida a través de la sexualidad, pues el sexo es el fenómeno más meditativo (si lo comprendes, si llegas a lo profundo de él, si no lo usas como si fuera una droga). Entonces, poco a poco, a me­dida que crece la comprensión del fenómeno, tanto más desaparece el de­seo, hasta que llega un día de gran li­beración, en el cual el sexo deja de obsesionarte. Entonces, uno está tran­quilo, callado, completamente uno mismo. Ha desaparecido la necesidad del otro. Si quiere, uno igual puede hacer el amor, pero no es necesario.
Entonces, será una especie de acto compartido. ( 30 )

La meditación es DESCANSO

Cuando digo "Abandona el yo y la mente", no quiero decir que ya no puedas utilizar la mente. De hecho, cuando no te quedas pegado a la men­te, puedes usarla mucho mejor, de manera mucho más eficiente, porque la energía que usabas para adherirte a ella queda disponible. Y, cuando no estás continuamente en el terreno de la mente, las veinticuatro horas del día centrado en ella, también le das a la mente un tiempo de descanso.
¿Sabes? Hasta los metales necesi­tan descansar; hasta los metales se fa­tigan. Entonces, ¿qué decir de este su­til mecanismo de la mente? Es el me­canismo más sutil del mundo. En un cráneo tan pequeño, tienes una bio­computadora tan compleja que no existe aún ninguna computadora crea­da por el hombre que sea capaz de competir con la mente. Los científi­cos dicen que el cerebro de un solo hombre podría albergar todas las bi­bliotecas del mundo y aún quedaría algo más de espacio.
Y estás usándola permanentemen­te. ¡Para nada, innecesariamente! Te has olvidado de cómo apagarla. Que­da encendida durante setenta u ochen­ta años, funcionando y funcionando, y se fatiga. Por eso la gente pierde in­teligencia: por la sencilla razón de que están muy cansados. Si la mente pudiera descansar un poco, si pudie­ras dejarla tranquila durante unas ho­ras por día, si de vez en cuando le die­ras un descanso a tu mente, ella reju­venecería, se volvería más inteligente, más eficiente, más capacitada.
Entonces, no digo que no utilices tu mente, sino que no seas usado por ella. Justamente en este momento, la mente es el amo y tú el esclavo.
La meditación te hace amo y trans­forma a la mente en esclava. Y recuer­da: la mente como amo es peligrosa, porque, después de todo, no deja de ser una máquina. Pero la mente como esclava es extremadamente útil y im­portante. Una máquina debe funcio­nar como tal, no como amo. Nuestras prioridades están todas del revés: es tu conciencia la que debería ocupar el lugar del amo.
Entonces, cada vez que quieras usarla, tanto en Oriente como en Oc­cidente (por supuesto que la necesita­rás en el mundo mercantil), ¡úsala! Pero, cuando no la necesites, cuando estés descansando en tu casa, junto a la pileta de natación o en el jardín, no hay necesidad: i déjala de lado y olví­dala! Simplemente, existe.
Obras completas de Gibran Khalil

La meditación es ser el AMO

La sociedad no podría existir sin el lenguaje; necesita de él. Pero la exis­tencia no. No estoy diciendo que de­bas existir sin el lenguaje. Tienes que usarlo. Pero tienes que ser capaz de encender y apagar el mecanismo de verbalización. Cuando existes como un ente social, es necesario el meca­nismo del lenguaje. Pero, cuando es­tás a solas con la existencia, debes ser capaz de apagarlo. Si no puedes ha­cerlo, continúa funcionando y no pue­des detenerlo. Entonces, te transfor­mas en un esclavo de este mecanismo. La mente debe ser un instrumento, no el amo.
Cuando la mente se transforma en el amo, se produce un estado no me­ditativo. Cuando el amo eres tú, cuan­do el amo es tu conciencia, hay un es­tado meditativo. Entonces, la medita­ción implica transformarse en el amo del funcionamiento de la mente. ( 32 )

La meditación es en el INTERVALO

Toma conciencia de tus procesos mentales, de cómo funciona tu mente. En el momento en que adquieres conciencia del funcionamiento de tu mente, te separas de ella. La misma conciencia significa que tú estás más allá de la mente: te mantienes aparta­do, eres testigo. Y, cuanto más alerta estés, más capaz serás de notar los in­tervalos que separan la experiencia de las palabras. Los intervalos están allí, pero tú estás tan poco alerta que nun­ca los percibes. Entre dos palabras siempre hay un intervalo, por más im­perceptible o pequeño que sea. Si no fuera así, las dos palabras no podrían seguir siendo dos: se transformarían en una sola. Entre dos notas musica­les, siempre hay un intervalo, un si­lencio. Dos palabras o dos notas no podrían ser dos si entre ellas no exis­tiera un intervalo. Siempre hay allí un silencio, pero uno debe estar realmen­te concierte y atento para percibirlo.
Cuanto más consciente estés, más lenta se vuelve la mente. Siempre es proporcional: a menor grado de con­ciencia, tanto más rápido trabaja la mente; y, a mayor grado de concien­cia, tanto más lento será el funciona­miento de la mente. Cuando estás más pendiente de la mente, más lenta se vuelve, mientras que aumentan los in­tervalos que separan a dos pensa­mientos. Entonces, puedes notarlos.
Es como una película. Cuando el proyector pasa la cinta en cámara len­ta, puedes ver los intervalos. Si levan­to la mano, esto se divide en miles de partes, cada una de las cuales será una sola foto. Si estas miles de fotos pa­san ante tus ojos a una velocidad tal que no llegas a ver los intervalos, ve­rás la elevación de la mano como un proceso. Pero, en cámara lenta, pue­des percibir los intervalos.
La mente es como una película: los intervalos están allí. Cuanta más aten­ción le prestes a tu mente, tanto más los percibirás. Es como el cuadro ges­talt: un cuadro que contiene al mismo tiempo dos imágenes diferentes. Uno puede ver una imagen o la otra, pero no puede ver las dos al mismo tiempo. Puede ser un cuadro de una anciana y, al mismo tiempo, de una joven. Pero, si has visualizado una de las dos imá­genes, no puedes ver la otra; y, cuan­do has visualizado la otra, se pierde la primera. Aun cuando sepas perfecta­mente bien que has visto las dos imágenes, no puedes ver ambas simultá­neamente.
Lo mismo sucede con la mente. Si ves las palabras, no puedes percibir los intervalos; y, si ves los intervalos, se te pierden las palabras. Toda pala­bra es seguida de un intervalo, y todo intervalo es seguido de una palabra, pero no puedes registrar ambos de manera simultánea. Si te concentras en los intervalos, se pierden las pala­bras y te ves arrojado en la medita­ción.
Una conciencia que sólo se con­centra en las palabras no es meditati­va, mientras que una conciencia que se concentra únicamente en los inter­valos lo es. Cada vez que tomes con­ciencia de los intervalos, se perderán las palabras. Si observas con aten­ción, no encontrarás palabras: sólo hallarás un intervalo.
Puedes percibir la diferencia entre dos palabras, pero no puedes registrar la diferencia entre dos intervalos. Las palabras son siempre plurales, mien­tras que el intervalo es siempre singu­lar: "el" intervalo. Se funden y se transforman en uno. La meditación implica concentrarse en el intervalo. ( 33 )

La meditación es en el PRESENTE

La mente se concentra: actúa a par­tir del pasado. La meditación actúa en el presente, a partir del presente. Es una pura respuesta dirigida al presen­te, no una reacción. No actúa a partir de las conclusiones, actúa viendo lo existencial. Analiza tu vida: hay una gran diferencia cuando actúas a partir de las conclusiones. Ves un hombre y sientes que te atrae: es un hombre her­moso, luce muy bien, parece inocen­te. Tiene ojos bellos, su mirada es her­mosa. Pero después el hombre se pre­senta y dice: "Soy judío", cuando tú eres cristiano. Algo se quiebra de in­mediato y se produce un distancia­miento: ahora, el hombre ya no es inocente, ya no es hermoso. Tú tienes ciertas ideas sobre los judíos. O bien él es cristiano cuando tú eres judío y tienes ciertas ideas sobre los cristia­nos (lo que la cristiandad les ha hecho a los judíos históricamente, lo que otros cristianos les ha hecho a los ju­díos, cómo han torturado judíos a tra­vés de los años... Y él es cristiano), y algo de repente cambia. Esto es actuar a partir de conclusiones, de prejui­cios, en lugar de mirar a este hombre; porque este hombre puede no ser la clase de hombre que crees que debe ser un judío... Pues cada judío es una clase de hombre diferente, cada hindú es una clase de hombre diferente, al igual que cada mahometano. No pue­des actuar desde los prejuicios. No puedes actuar rotulando a la gente. No puedes encasillar a la gente; nadie puede ser encasillado. Puede haberte engañado una centena de comunistas pero, cuando conoces al comunista número ciento uno, no sigas soste­niendo la categoría que tu mente ha creado: que los comunistas son im­postores, o lo que sea. Éste puede ser otra clase de hombre, dado que no hay dos personas iguales. Siempre que actúas a partir de conclusiones, se trata de la mente. Cuando puedes ob­servar el presente sin permitir que ninguna idea obstruya la realidad ni los hechos, simplemente contemplas el hecho y actúas a partir de esta ob­servación: eso es la meditación. ( 34 )
Guia de medicina natural I
Guia de medicina natural II
Guia de medicina natural III

La meditación es un ACONTECIMIENTO

Cuando digo que debes abandonar el pensamiento, no creas que es inme­diato, porque yo tengo que usar el lenguaje. Entonces, afirmo "abando­na el pensamiento" pero, si empiezas a abandonarlo, te perderás, porque nuevamente lo reducirás a una acción. "Abandona el pensamiento" significa simplemente que no hagas nada. Siéntate. Deja que las ideas se aclaren por sí solas. Deja que la mente suene en su propio acorde. Limítate a sen­tarte contemplando la pared, en un rincón silencioso, sin hacer nada de nada. Relajado, flojo, sin hacer es­fuerzo alguno, sin ir a ningún lado. Como si estuvieras quedándote dormido despierto: estás despierto y te estás relajando, pero todo el cuerpo se va quedando dormido. Sigues alerta por dentro, pero todo el cuerpo entra en una profunda relajación.
Las ideas se aclaran por sí mismas, sin que necesites pasar de una a otra, sin que necesites tratar de ponerlas en orden. Es como si un arroyo se llena­ra de lodo... ¿Qué haces? ¿Saltas en él y ayudas a que el arroyo recupere su claridad? ¡Producirás más lodo! Sim­plemente te sientas en la orilla, y es­peras. No hay nada que hacer, porque cualquier cosa que hagas llenará más de barro el arroyo. Si alguien atravesó el arroyo y las hojas muertas volvie­ron a la superficie y subió el lodo, só­lo es necesario tener paciencia. Sim­plemente siéntate en la orilla, y obser­va, con frialdad. Y, a medida que el arroyo continúe fluyendo, se llevará
las hojas muertas y el lodo comenza­rá a bajar, pues no puede flotar eterna­mente. Después de un rato, en forma repentina, tomarás conciencia de que el arroyo está nuevamente claro como un cristal. Cada vez que un deseo atraviesa tu mente, el arroyo se llena de lodo. Así que simplemente siénta­te; no trates de hacer nada. En Japón, estar simplemente sentado se llama zazen: consiste sólo en sentarse y no hacer nada. Y, un día, acontece la me­ditación. No es que la vayas a buscar; te llega. Y, cuando la meditación llega a ti, la reconoces de inmediato. Siem­pre ha estado ahí, sólo que no estabas mirando en la dirección correcta. El tesoro ha estado contigo, pero estabas ocupado en otra cosa: en pensamien­tos, en deseos, en mil y una cosas. No estabas interesado en una cosa úni­ca... y era tu propio ser...
Cuanto más comprendes el meca­nismo de la mente, más posibilidades tienes de no interferir. Cuanto más en­tiendes cómo funciona la mente, más posibilidades tienes de poder sentarte en estado de zazen. De ser capaz de sentarte, sólo sentarte y no hacer na­da; de ser capaz de permitir que la meditación acontezca. Es un aconte­cimiento. ( 35 )

La meditación es TRANSFORMACIÓN

Si sientes una gran resistencia ha­cia la meditación, esto simplemente indica cuán profundamente pendiente estás de que suceda algo que modifi­que toda tu vida. Temes volver a na­cer. Has puesto tanto de ti en tus vie­jas costumbres, en la antigua persona­lidad, en la vieja identidad... Meditación es nada más que tratar de purificar el propio ser, tratar de re­frescarse y rejuvenecer, tratar de vol­verse más vivo y más consciente. Si temes la meditación, significa que le tienes miedo a la vida, que le temes al estado de conciencia, y la resistencia se produce porque sabes que, si entras en estado de meditación, es seguro que algo sucederá. Si no te resistes para nada, tal vez se deba a que no te tomas muy en serio la meditación; no la consideras muy sinceramente. En­tonces, puedes divertirte: ¿qué habría que temer? ( 36 )
Vandemecum de fitoterapia (pdf)

La meditación es volver a CASA

Hay en ti dos planos: el plano de lo mental y el plano de lo no mental. O bien, permíteme ponerlo en estos términos: el plano en el cual estás en la periferia de tu ser, y el plano en el cual estás en el centro de tu ser. Todo círculo tiene un centro, que puedes conocer, o no. Tal vez ni siquiera sos­peches que hay un centro, pero debe haberlo. Eres una periferia, eres un círculo: hay un centro. Sin un centro, no podrías existir. Hay un núcleo de tu ser.
En ese centro, ya eres un Buda, un siddha, alguien que ya ha llegado al centro. En la periferia, estás en el mundo: en la mente, en los sueños, en los deseos, en las ansiedades, en mil y un juegos. Y eres las dos cosas.
Poco a poco, puedes ir pasando de la periferia al centro y del centro a la periferia, muy suavemente, así como entras y sales de tu casa caminando. No creas una dicotomía. No dices: "Estoy afuera de mi casa, ¿cómo pue­do entrar?" No dices: "Estoy dentro de mi casa, ¿cómo puedo salir?" Hay sol afuera, está cálido y agradable. Te sientas afuera, en el jardín. Luego, ha­ce más y más calor, y comienzas a transpirar. Entonces, ya no es agrada­ble: simplemente, te levantas y entras a la casa. Allí está fresco; no es incó­modo. Ahora, está agradable. Sigues entrando y saliendo.
De la misma manera, un hombre con capacidad de conciencia y de comprensión pasa de la periferia al centro, y del centro a la periferia. No se queda estancado en ningún lugar. De la plaza comercial al monasterio, del sansar al sannya, de estar extro­vertido a estar intravertido. Sigue mo­viéndose continuamente, pues éstas son sus dos alas, no se oponen. Pueden estar equilibradas en direcciones opuestas; tienen que estarlo. Si las dos alas estuvieran del mismo lado, el pájaro no podría levantar vuelo hacia el cielo. Deben estar en equilibrio, tie­nen que estar en direcciones opuestas, pero igual pertenecen al mismo pájaro y le sirven al mismo pájaro. Tu in­terior y tu exterior son tus dos alas. Hay que recordar esto con mucha pro­fundidad, ya que hay una posibili­dad... de que la mente tenga una ten­dencia a quedarse estancada. Hay gente que se queda estancada en la plaza comercial y dice que no puede salir de ella y que no tiene tiempo pa­ra la meditación. Afirman que, aunque tuvieran tiempo, no sabrían cómo meditar y que no creen que sean capa­ces de hacerlo. Dicen ser mundanos: ¿cómo podrían meditar? Son materia­listas: ¿cómo podrían meditar? "Des­graciadamente, soy extravertido, ¿có­mo volverme hacia mi interior?", di­cen. Han elegido una sola de sus alas. Y, por supuesto, es natural que esto provoque cierta frustración. Con una sola ala, seguro que habrá frustración.
Por otro lado, hay gente que se cansa del mundo y escapa de él: acu­den a los monasterios y al Himalaya, se transforman en sannyasins, mon­jes. Empiezan a vivir aislados, forzán­dose a una vida de encierro en sí mis­mos. Cierran los ojos, cierran todas sus puertas y sus ventanas, se transfor­man en mónadas (sin ventanas) de Leibnitz y entonces se aburren.
En la plaza comercial, estaban har­tos, estaban cansados, frustrados. Se estaba transformando en un manico­mio; no podían hallar descanso. Ha­bía demasiadas relaciones y pocas va­caciones, no tenían espacio suficiente para ser ellos mismos. Estaban cayen­do en las cosas, perdiendo su esencia. Se volvían cada vez más materialistas y cada vez menos espirituales. Esta­ban perdiendo su rumbo. Estaban per­diendo la conciencia misma de existir. Huyeron. Hartos, frustrados, se esca­paron. Ahora, están tratando de vivir aislados, haciendo una vida introver­tida. Más tarde o más temprano, se aburren. Nuevamente, han elegido otra ala, pero otra vez eligen una sola. Éste es el camino de una vida asimé­trica. Han caído nuevamente en la misma falacia pero del polo opuesto.
No estoy a favor ni de ésta ni de la otra. Me gustaría que fueras capaz de permanecer en la plaza comercial y, al mismo tiempo, de ser meditativo. Me gustaría que te relaciones con la gen­te, que ames, que te muevas en miles de relaciones (que te enriquecen) y aun así puedas cerrar las puertas y a veces puedas tomarte un descanso de toda relación, para poder relacionarte también con tu propio ser.
Relaciónate con otros, pero tam­bién contigo mismo. Ama a los de­más, pero también a ti mismo. ¡Sal! El mundo es hermoso, está lleno de aventuras; es un desafío, y te enrique­ce... ¡No te pierdas la oportunidad! Siempre que el mundo llame a tu puerta y te convoque, ¡ve! Enfréntalo sin temor: no hay nada que perder; tienes todo por ganar.
Pero no te pierdas. No sigas más y más hasta perderte. A veces, retorna a casa. A veces, olvídate del mundo:
ésos son los momentos de medita­ción. Cada día, si quieres ser equili­brado, debes equiparar lo interior y lo exterior. Ambos deben tener el mismo peso, de manera que tu interior nunca se torne asimétrico.
Esto significa la afirmación del maestro zen: "Camina en el río, pero no dejes que el agua te toque los pies." Está en el mundo, pero no seas del mundo. Está en el mundo, pero no dejes que el mundo esté en ti. Cuando llegas a casa, llegas a casa: como si el mundo entero hubiera desapareci­do. ( 37 )

La meditación es vivir ALEGREMENTE

La vida carece de propósito. No te sobresaltes. Toda la idea de propósito es errónea: surge de la codicia. La vi­da es mera alegría, festividad, diver­sión, carcajada; carece de propósito alguno. La vida es su propio fin, carece de otro objetivo. En el momento en que entiendes esto, comprendes de qué se trata en todo el tema de la meditación. Consiste en vivir tu vida de manera alegre, festiva, totalmente, y sin una meta final, sin un propósito a la vista, sin finalidad alguna. Simple­mente, como un niño pequeño que juega en la orilla, juntando caracoles de mar y piedras de colores: ¿con qué finalidad? No hay propósito algu­no. ( 38 )

 

FUENTES

Todas las citas de este libro se han to­mado de las charlas editadas y no edita­das de Osho, un místico del siglo XX.
(1) The Golden Wind (El jardín dorado), charlas darshanas inéditas, capítulo 8.
(2) Ancient Music in the Pines (Música anti­gua en los pinares), capítulo 7.
(3) The Beloved (Los seres queridos), volumen 1, capítulo 4.
(4) Ancient Music in the Pines, capítulo 7.
(5) Just Like That (Simplemente así), capítu­lo 6.
(6) The Invitation (La invitación), capítulo 21.
(7) The Ultimate Alchemy (La reciente alqui­mia), capítulo 16.
(8) From Death to Deathlessness (De la muerte a la inmortalidad), capítulo 16.
(9) Come Follow to You (Ven, síguete a ti mismo), volumen 3.
(10) Ancient Music in the Pines.
(11) Philosophia Perennis, volumen 2, capí­tulo 5.
(12) The Empty Boat (El bote vacío), capítu­lo 4.
(13) The First Principle (El principio funda­mental), capítulo 4.
(14) The Dhammapada (El Dhammapada), volumen 1, capítulo 7.
(15) 1 Celebrate Myself God Is No Where, Life Is Now Here (Me celebro a mí mis­mo: Dios no está en ninguna parte, la vi­da está aquí en este momento), capítulo 5.
(16) The Dhammapada, volumen 1, capítulo 7.
(17) From the False to the Truth (De lo falso a la verdad), capítulo 3.
(18) Ancient Music in the Pines, capítulo 7.
(19) The Dhammapada, volumen 10, capítu­lo 1.
(20) Ancient Music in the Pines, capítulo 7.
(21) The Beloved, volumen 1, capítulo 4.
(22) Ancient Music in the Pines, #7.
(23) The Book of Wisdom (El libro de la sa­biduría), capítulo 4.
(24) Ancient Music in the Pines, #7.
(25) Beyond Enlightment (Más allá de la iluminación), capítulo 29.
(26) Dang, Dang Doko Dan, capítulo 5.
(27) The Golden Wind, capítulo 15.
(28) Dang, Dang Doko Dang, capítulo 5.
(29) The Psychology of the Esoteric (La psicología de lo esotérico), capítulo 2.
(30) Hallelujah! (¡Aleluya!), capítulo 15.
(31) Ah, this! (¡Oh, esto!), capítulo 2.
(32) The Psychology of the Esoteric, capítu­lo 2.
(33) The Psychology of the Esoteric, capítu­lo 2.
(34) The Heart Sutra (El tratado del cora­zón), #7.
(35) Ancient Music in the Pines, capítulo 7.
(36) Ancient Music in the Pines, capítulo 4.
(37) A Sudden Clash of Thunder (El estruendo súbito de un trueno), capítulo 2.
(38) Zen: Zest, Zip, Zap Zing!, capítulo 11.

La Comunidad Internacional de Osho

La Comunidad Internacional de Osho de Poona, India, guiada por su visión, puede describirse como un la­boratorio, un experimento de creación del "hombre nuevo" (un ser humano que vive en armonía con sí mismo y con el medio que lo rodea, y que está libre de toda las ideologías y de todos los sistemas de creencias que actual­mente dividen a la humanidad).
La Multiversidad de la Comunidad de Osho ofrece cientos de talleres, grupos y prácticas, impartidos por sus nueve Facultades.
Todos estos programas están diseñados para ayudar a la gente a descu­brir el don de la meditación: el ser tes­tigo pasivo de pensamientos, emocio­nes y actos, absteniéndose de todo juicio o identificación. A diferencia de muchas disciplinas orientales, la meditación en la comunidad de Osho es una parte inseparable de la vida co­tidiana: el trabajo, las relaciones, o simplemente ser. El resultado de ello es que la gente no renuncia al mundo, sino que le aporta al mismo un espíri­tu de conciencia y de celebración, en un respeto profundo por la vida.
En la comunidad, cuando aclara el día, se hace la reunión de la Herman­dad de Túnicas Blancas de Osho. Es­ta celebración de dos horas de músi­ca, baile y un discurso de Osho es única: toda una meditación por sí mis­ma, en la cual miles de seguidores, según términos de Osho, "se disuelven en un mar de conciencia".
Manual practico de magia (pdf)
Para más información:
Muchos de los libros de Osho fue­ron traducidos y publicados en diver­sos idiomas a través del mundo. Para obtener información acerca de Osho (su meditación, sus libros, sus cintas grabadas, y la dirección de un centro Osho de meditación/información que te quede cerca, ponte en contacto con: Osho International Foundation
24 St James's Street London SW1A 1HA, UK
O bien con:
Osho Commune Intemational 17 Koregaon Park
Poona 411001, India

FIN

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